Lo bueno de darse una ducha a las 11 de la noche es que tal vez te puedes engañar a ti mismo cuando se funden las lágrimas con el agua que cae de la ducha. Puedes pensar: "Sí no estas llorando, está todo bien". Pero según cortas el agua y te pones la toalla notas que siguen cayendo lágrimas por tus mejillas. Ahí se acaba tu auto mentira. Aún sigo con la toalla... ¿qué se supone que toca hacer ahora?